Hay fotografías que, aunque las contemplemos en la pantalla de una tableta o un teléfono inteligente, conservan de algún modo la cualidad táctil del papel.
La fotografía digital resulta práctica: permite obtener imágenes nítidas y compartirlas de inmediato. Sin embargo, a veces también deja cierta sensación de vacío al quedar confinada por completo a la pantalla.
Por eso, podemos hacer que la fotografía tome un pequeño desvío.
Imprimirla. Disponer varias copias y escanearlas. Volver a fotografiar con una cámara una imagen impresa en papel. Al pasar por las manos, la fotografía incorpora una materialidad difícil de generar únicamente a partir de datos digitales.
Abrir un cauce artesanal en lo digital
Esta sensibilidad entronca con los principios del movimiento Arts and Crafts, defendidos por William Morris y otros autores en la Gran Bretaña del siglo XIX.
Se trata de tomar distancia de la uniformidad de la producción en masa para volver a valorar la riqueza de tocar los materiales, dedicar tiempo al proceso y crear cada pieza de manera individual.

Fotografía de Yishin
No es necesario rechazar la fotografía digital.
Podemos aprovechar la facilidad con la que permite compartir y reproducir imágenes y, al mismo tiempo, dejar alguna huella que revele que la obra ha pasado por las manos. En ese espacio intermedio se abre la puerta a nuevas formas de expresión fotográfica.
Transformar un original único en una obra que pueda compartirse
Primero, se imprime la fotografía.
Sobre ella se superpone otra imagen, se trazan líneas o se escriben palabras.
Después, ese original se escanea o se vuelve a fotografiar con una cámara.

Fotografía de filmnosuke
Esa copia impresa en papel se convierte en un original único en el mundo.
Al devolverla al entorno digital, vuelve a ser posible compartirla y reproducirla. Sin embargo, en el punto de partida hubo un objeto irrepetible.
Ese recorrido de ida y vuelta aporta una nueva densidad a la fotografía.
Reunir de nuevo en el entorno digital el collage y la fotografía encontrada
Lo importante no es elegir entre lo digital y lo analógico.
Se trata de transitar entre las virtudes de ambos medios para ampliar las posibilidades expresivas.

Fotografía de JuskoLiy
Regresar al papel no significa retroceder.
Está el collage, que recorta imágenes de libros y revistas; la fotografía encontrada, basada no en tomar imágenes, sino en buscarlas, seleccionarlas y editarlas; o la intervención de una copia impresa mediante líneas y la superposición de otras imágenes.

Fotografía de ノスタルジックパトロール
Mediante el escaneado o la refotografía, estos procesos artesanales pueden reunirse de nuevo en un formato digital que permita compartirlos.
La singularidad de la pieza analógica y la capacidad de difusión de lo digital: al transitar entre ambas, la fotografía llega a albergar incluso el tiempo invertido en el trabajo manual.
Actualmente también celebramos un concurso estrechamente vinculado con las propuestas presentadas en este artículo. Te invitamos a enviar tu obra y participar.

