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By cizucu ·

Cover photo by Julie wei
¿Recuerdas aquella fotografía que presentamos en 2023 en cizucu magazine? La imagen que, ese mismo año, fue galardonada en los Sony World Photography Awards, pero cuyo autor rechazó el premio. Se trata de «Pseudomnesia: The Electrician» de Boris Eldagsen.
Esta imagen creada con IA generativa suscitó un intenso debate en su momento. ¿Debemos llamarla fotografía, o no lo es? ¿Es legítimo que una imagen generada por IA reciba un premio de fotografía? Estas preguntas surgieron de manera explosiva tanto dentro como fuera del ámbito fotográfico.
En 2026, si la comparamos con la precisión de las últimas IA generativas de imágenes, «Pseudomnesia: The Electrician» puede parecer algo artificial. Sin embargo, no cabe duda de que esta obra marcó un hito al plantear las primeras preguntas en la historia de la fotografía.
Y es que la cuestión que planteó esta imagen no se limitó a «¿es la imagen generada por IA una fotografía auténtica?»
Lo realmente relevante era cómo las imágenes creadas por IA afectan nuestra percepción de la memoria y la historia.
El investigador en fotografía David Bate, en su ensayo «AI Photography and Composite Memory», propone analizar las imágenes generadas por IA no solo desde la dicotomía de lo verdadero o falso, sino como una cuestión de «memoria».
Aquí, el concepto de memoria no se refiere únicamente a los recuerdos individuales.
La IA generativa aprende a partir de enormes volúmenes de datos visuales. Entre ellos se encuentran incontables imágenes tomadas, compartidas y archivadas a lo largo del tiempo. Cuando la IA genera una nueva imagen, no está creando algo desde la nada absoluta. Más bien, reconfigura fragmentos de imágenes ya existentes.
En otras palabras, surge de la acumulación de imágenes del pasado.
Bate pone el foco en este aspecto y concibe el dataset de aprendizaje de la IA como una suerte de «memoria colectiva». La memoria colectiva es aquella compartida por una sociedad o cultura. Por ejemplo, la guerra, las fotos familiares, la publicidad, el fotoperiodismo, escenas de películas: incluso si no las hemos experimentado directamente, las conocemos a través de imágenes.
Las imágenes generadas por IA pueden entenderse, así, como manifestaciones de esa acumulación de memorias.

Foto de jc.ddd
El planteamiento de Bate no se limita solo a la IA. De hecho, al conectar su análisis con la tradición teórica sobre fotografía y memoria, adquiere mayor profundidad. Como referencia, podemos citar «El milagro de la analogía. Historia de la fotografía» de Kaja Silverman.
Lo relevante aquí es que Silverman no concibe la fotografía únicamente como un dispositivo para conservar el pasado, sino como un medio capaz de evocar recuerdos en el espectador. La fotografía no solo encierra el instante capturado. Al ser revisitada con el tiempo, puede reactivar emociones olvidadas o experiencias que nunca llegaron a ser verbalizadas. Desde esta perspectiva, la lectura de Bate de la imagen de IA como «trabajo de memoria compuesta (composite memory work)» no resulta en absoluto descabellada.
En los debates sobre imágenes generadas por IA, es frecuente escuchar que «la fotografía era un medio para registrar la realidad, pero la IA ha destruido eso».
Sin embargo, la fotografía, además de ser un registro, ha sido siempre un «medio de la memoria».
Cuando miramos una foto familiar, no solo constatamos los hechos representados. A través de la imagen, intentamos recordar la atmósfera de aquel día, las expresiones, las relaciones, o incluso emociones que ya se han vuelto difusas. El «punctum» de Roland Barthes podría entenderse como la verbalización de este efecto. La fotografía no solo conserva el pasado, sino que también lo reactiva y, a veces, lo reconstruye en nuestra mente.

Foto de hatuhinode
Es decir, la cuestión de la veracidad en la fotografía no surge por primera vez con la IA.
Desde sus orígenes, la fotografía ha estado marcada por la ambigüedad entre registro y memoria, entre lo verdadero y lo incierto. La IA, quizá, nos presenta esa ambigüedad de manera más explícita, como preguntándonos «¿será así?». La IA ha hecho más visible la oscilación entre verdad y ficción inherente a la fotografía.
«Pseudomnesia: The Electrician» de Boris Eldagsen plantea, desde su título, la cuestión de la memoria. «Pseudomnesia» significa literalmente «falsa memoria»: la sensación de recordar algo que en realidad no se ha experimentado.
Bate interpreta esta obra como una evocación de historias no contadas y memorias reprimidas.
Al contemplar «Pseudomnesia: The Electrician», percibimos una atmósfera familiar. Puede recordar a una antigua foto familiar, a un registro documental de la Europa de preguerra, o a fragmentos de una historia nunca narrada.

Foto de Yishih
Bate relaciona esto con el concepto freudiano de «memorias pantalla» (screen memories). Se trata de recuerdos o emociones difíciles de evocar que aparecen sustituidos por otras imágenes o recuerdos.
Las imágenes generadas por IA tampoco reproducen el pasado tal cual.
Sin embargo, al combinar vastos recuerdos visuales, evocan historias y emociones que nos resultan familiares. Así, la IA no solo fabrica recuerdos, sino que, a partir de fragmentos de memoria acumulados socialmente, produce imágenes hipotéticas —«¿y si…?»— mediante la intervención de la máquina.