Cómo relacionarse con las fotografías que se nos confían
Desde la invención de la fotografía en el siglo XIX, innumerables instantes de todo el mundo han quedado registrados en imágenes. Coleccionar fotografías es casi como recolectar fragmentos del mundo. Vivimos en la era de los medios, de las imágenes, del audiovisual, de los signos; todas estas expresiones comparten un mensaje común: la saturación de imágenes visuales caracteriza nuestra contemporaneidad. En este contexto, la actitud y la conciencia con la que fotografiamos y observamos imágenes adquieren una relevancia sin precedentes.
La serie ‘Knowledge’ explora conocimientos profundos sobre fotografía y las ideas que los sustentan. El tema de esta entrega es la inmediatez y la agresividad de la fotografía. Una invitación a reflexionar sobre la ética fotográfica.
El pincel mágico que captura el instante
Retrocedamos unos veinte años, antes de la llegada de la cámara digital. En aquel entonces, la cámara era un objeto valioso reservado para preservar recuerdos de ocasiones especiales y se guardaba con esmero en casa. Hoy, basta con tomar un smartphone para no solo capturar, sino también editar, compartir y disfrutar la fotografía en niveles cada vez más sofisticados.
Sin darnos cuenta, quizá hemos comenzado a percibir el mundo desde nuevas perspectivas. Una de las motivaciones para fotografiar es satisfacer la curiosidad. Por ejemplo, al encontrar un cartel inusual, sentimos el impulso de fotografiarlo y experimentar una sensación de apropiación; esto responde a un instinto fundamental de la práctica fotográfica.
Image by 永田 仁二/ShinjiNagata
Probablemente, el fotógrafo que mejor encarnó esta sensibilidad fue Henri Cartier-Bresson, autor de ‘The Decisive Moment’. Utilizando una cámara Leica de 35mm, estableció un nuevo enfoque para ‘capturar el instante’. Sus obras son valoradas no solo como registros, sino como creaciones pictóricas realizadas con la cámara.
Photo Shooting - La agresividad inherente a la fotografía
Debemos reflexionar profundamente sobre el significado de nuestra curiosidad. La expresión ‘curiosidad por lo desconocido’ nos resulta natural, pero rara vez escuchamos ‘curiosidad por lo conocido’. La curiosidad es una emoción dirigida hacia lo incierto y lo inexplorado, llena de misterio. Cuando esa curiosidad se dirige hacia las personas y se materializa en una fotografía, es necesario actuar con cautela.
La crítica estadounidense Susan Sontag afirmó que ‘hacer una fotografía es apropiarse del objeto fotografiado’. Esto implica establecer una relación especial entre uno mismo y el mundo exterior. A través de la fotografía, las personas pueden sentir que adquieren un conocimiento o poder particular. Por ello, es fundamental prestar atención al aspecto ‘agresivo’ de la fotografía.
Susan Sontag profundiza en esta idea a partir de la expresión ‘Shoot a picture’, analizando la agresividad inherente al acto fotográfico. Disparar el obturador puede asemejarse a apretar el gatillo de un arma. Aunque la agresividad de la cámara no es física, sí supone una invasión hacia el sujeto. La reacción instintiva de rechazo ante ser fotografiado evidencia el carácter agresivo que puede tener la fotografía.
Fotografías que irradian amabilidad
Image by Kyoka
Al fotografiar, intenta entablar comunicación con el sujeto. Esto demuestra respeto y empatía hacia la persona retratada. Así se genera una comprensión más profunda, que se refleja en el universo de la obra. Las fotografías que transmiten la riqueza de la relación entre fotógrafo y sujeto, y que irradian amabilidad, tienen el poder de apaciguar el ánimo.




