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By cizucu ·

Cover photo by Masato
Cuando la niebla cubre el paisaje, los edificios y las montañas del fondo van perdiendo sus contornos. De pronto, una calle de siempre o la orilla del agua parecen lugares distintos.
La niebla tapa los detalles, pero también resalta la luz, los colores y la relación entre el primer plano y el fondo. Incluso en un mismo sitio, su densidad y la dirección de la luz pueden cambiar por completo la impresión que deja una foto.
Por eso, esta vez te proponemos un reto con la etiqueta #fog.
Con #fog, queremos fijarnos en los contornos difusos que crea la niebla y en aquello que, dentro de ella, consigue atraer la mirada.
No solo aparece en montañas y lagos al amanecer. También puede cubrir una ciudad, borrar el paisaje al otro lado de un puente o hacer que las luces parezcan flotar tras una ventana. Como los detalles se vuelven menos visibles, puedes dar protagonismo a un solo color o una forma, o dejar mucho espacio vacío para abrir la foto a la imaginación.
Paisaje, fotografía callejera, retrato, arquitectura o una escena de viaje: cualquier género vale. Fotografía la niebla que encuentres y compártela con #fog.
Dentro de la niebla, la distancia cambia poco a poco la forma en que vemos las cosas. Los edificios y árboles cercanos conservan sus contornos, mientras que los colores y las formas se desvanecen hacia el fondo. Esa transición aporta una profundidad serena a la imagen.
Foto de ハル
Una calle conocida puede mostrar una cara nueva cuando los edificios del fondo se pierden entre la niebla. En vez de intentar que todo aparezca nítido, piensa qué contornos quieres conservar y qué partes prefieres dejar en manos de la bruma.
Cuando el paisaje se vuelve blanco y difuso, encontrar un elemento en el que detener la mirada ayuda a dar unidad a la foto. Unas barcas junto al lago, un árbol a lo lejos o unas huellas en la orilla: una forma pequeña puede servir de referencia para recorrer un paisaje envuelto en niebla.
Foto de uudde2
No hace falta colocar el motivo en el centro. Al llevarlo hacia un extremo o añadir otra forma en primer plano, puedes reforzar la amplitud y la calma de la escena. Observa qué oculta y qué revela la niebla, y busca dentro del encuadre un punto en el que pueda apoyarse la mirada.
La niebla también cambia con la luz del amanecer y el atardecer. Los tonos azules de primera hora transmiten calma; los colores de la salida o la puesta de sol aportan calidez. A contraluz, la bruma puede verse más luminosa y hacer que destaquen las siluetas de árboles y edificios.
Foto de たまゆう
Al fotografiar niebla blanca, la exposición automática de la cámara puede producir una imagen más oscura de lo esperado. Revisa el resultado y ajusta la luminosidad si hace falta. Conservar la densidad de la niebla y el color de la luz ayudará a transmitir la atmósfera de aquel momento.
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