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By cizucu ·

Cover photo by PAPALIN
Después de que sople el viento, la hierba junto al camino queda inclinada en la misma dirección y la sombra de una cortina tiembla sobre la pared.
Aunque no podamos ver el viento, sí podemos imaginar por dónde ha pasado al observar los cambios que provoca. La cámara puede capturar justo ese instante en que mueve algo. Según congelemos el movimiento o dejemos que fluya, cambiarán la sensación de fuerza y hasta el ambiente de la escena.
Por eso, esta vez lanzamos un reto con la etiqueta #wind.
Con #wind no buscamos fotografiar el viento en sí, sino aquello que mueve y el instante en que lo hace.
El pelo y la ropa al vuelo, una bandera, las hojas de los árboles o las ondas que se extienden por el agua. También en los lugares más cotidianos hay escenas donde se percibe su presencia. Puedes fotografiar personas o paisajes, pero también una cortina, una campanilla de viento o cualquier objeto que se mueva con la brisa.
No te fijes solo en las grandes ráfagas. Busca también un movimiento casi imperceptible o la calma que queda después de que algo haya pasado. Fotografía el viento que te rodea y compártelo con #wind.
Las pequeñas variaciones del sujeto nos dan pistas para fotografiar el viento.
Observa la dirección del pelo, el vuelo de una prenda, el balanceo de una rama o una tela junto a la ventana. Cuando vemos hacia dónde se mueve algo, el viento adquiere una dirección dentro del encuadre. También puedes elegir objetos que, como una campanilla de viento, nos hagan imaginar no solo el movimiento, sino también su sonido.
Foto de TacQ
Mientras esperas a que el sujeto se mueva, presta atención también a cómo se combina con el cielo, una pared o la luz del fondo. Aunque el viento no se vea, los cambios que provoca pueden transmitir el ambiente del lugar.
Una velocidad de obturación rápida permite congelar el movimiento de las hojas o la hierba y definir mejor sus formas. Si la reduces un poco, las zonas en movimiento saldrán movidas y transmitirán el recorrido del viento.
La clave no está en hacer que toda la foto salga movida. Mantén estable la cámara y deja que solo se desdibuje aquello que está en movimiento. También puedes esperar al instante en que se detenga para conservar el contorno de una espiga o una ola. Cambiar la forma de fotografiar permite obtener sensaciones muy distintas de un mismo paisaje.
Foto de yuko.
Junto al mar, fíjate también en cómo cambia la superficie del agua cuando sopla el viento. Si capturas los pequeños movimientos de las olas, la imagen puede hacernos imaginar su sonido e incluso la sensación de la brisa sobre la piel.
No encajones contra el borde aquello que mueve el viento: deja espacio libre hacia el lado al que se dirige. Así, la mirada avanzará por la imagen y será más fácil imaginar el recorrido del aire.
Foto de Take_Kuroki
Colocar las ramas y las hojas en diagonal o combinar unas hojas en primer plano con la luz del fondo aporta movimiento y profundidad. A contraluz, sus contornos y sombras pueden ganar presencia y hacer todavía más expresivo ese instante en que las agita el viento.
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