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By cizucu ·

Cover photo by RYUURI
El diseño de los antiguos sitios web, los dispositivos que utilizábamos, las imágenes de baja resolución y los entrañables sonidos de inicio. Al reencontrarnos con expresiones digitales del pasado, a veces resurgen los recuerdos y las emociones de aquella época.

Fotografía de Yatto
La añoranza que despiertan estos elementos digitales recibe a veces el nombre de «nostalgia digital».
No se trata únicamente de echar de menos una tecnología obsoleta. Es la sensación de recordar el lugar donde contemplábamos aquella pantalla, las personas que nos acompañaban e incluso nuestra vida cotidiana de entonces. Sin apenas darnos cuenta, los paisajes digitales se han convertido en el telón de fondo de nuestros recuerdos.
No recordamos conscientemente cada una de las pantallas con las que interactuamos a diario. Sin embargo, la forma y el color de las letras, la disposición de los botones o los sonidos de funcionamiento se van sedimentando, mediante la repetición, como recuerdos inconscientes.

Fotografía de RYUURI
Por eso, al reencontrarnos con colores o sonidos similares, podemos sentir nostalgia antes incluso de preguntarnos por qué. No vuelve a nosotros un acontecimiento concreto, sino fragmentos de la atmósfera y las sensaciones de aquella época.
Al contemplar una fotografía, en ocasiones recordamos incluso aquello que quedaba fuera del encuadre. Quizá la nostalgia digital opere de una manera muy semejante.
Las fotografías que contemplamos reiteradamente en una pantalla digital van revistiéndose de recuerdos distintos de los asociados al lugar donde fueron tomadas. Por ejemplo, al ver «Bliss», la imagen de fondo de «Windows XP», algunas personas quizá recuerden el ordenador o la habitación que tenían entonces.

Fotografía de Kenny
Una fotografía no es solo una obra: también puede convertirse en un umbral que evoca la época y las experiencias asociadas a su contemplación.
Puede que solo quienes vivieron realmente los albores de Internet sientan nostalgia al ver la pantalla de «Windows XP». Sin embargo, las interfaces que hoy contemplamos sin prestarles demasiada atención también podrían convertirse algún día en paisajes nostálgicos para alguien.