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Cover photo by マサヒデ
Al hacer fotografías familiares, la dificultad suele ser siempre la misma: los niños y las mascotas no paran de moverse.
Como es natural, no interpretan nuestras intenciones, así que se mueven a su antojo y nos hacen acumular fotografías trepidadas.
Sin embargo, lo que realmente deseamos es conservar en imágenes esa espontaneidad, tal como se manifiesta mientras juegan y se mueven con inocencia. Fotografiarles quietos y obedeciendo las indicaciones de los adultos daría como resultado imágenes carentes de vitalidad.
En esta ocasión, reunimos los conceptos que conviene conocer para fotografiar sujetos en movimiento, desde los fundamentos de la cámara hasta técnicas más avanzadas.
En primer lugar, conviene comprender por qué el sujeto aparece movido.
La cámara regula la luminosidad mediante el tiempo durante el cual permanece abierto el obturador, es decir, la velocidad de obturación. Cuanto más prolongado sea ese intervalo, más luz entrará, pero también aumentará la probabilidad de que un sujeto en movimiento aparezca movido. Por el contrario, una exposición más breve congelará el movimiento, aunque en espacios oscuros la falta de luz puede producir una imagen subexpuesta.

Fotografía de マサヒデ
Como referencia, puede utilizarse una velocidad de 1/250 s para un niño que camina y de 1/500 s o más para niños o mascotas que corren. La pérdida de luminosidad deberá compensarse mediante la sensibilidad ISO o la apertura del diafragma.
Una vez asegurada una velocidad de obturación suficiente, el siguiente aspecto que debe atenderse es el enfoque. Muchas cámaras actuales incorporan funciones capaces de seguir al sujeto.
Para responder a sujetos que se mueven constantemente, conviene utilizar el enfoque automático continuo (AF-C). Mientras se mantiene pulsado el disparador hasta la mitad, la cámara ajusta el enfoque de manera continua sobre el sujeto.

Fotografía de マサヒデ
Si la cámara no dispone de esa función, otra posibilidad consiste en no perseguir el enfoque, sino esperar a que el sujeto entre en la zona que ya hemos enfocado. Esta técnica se conoce como «preenfoque».
Al cerrar ligeramente el diafragma para ampliar la profundidad de campo, seleccionar el enfoque manual y esperar a que el niño entre en escena, es posible fotografiar con el encuadre deseado.
Estas son, en líneas generales, las técnicas para evitar el movimiento indeseado y la falta de enfoque. Sin embargo, lo esencial es decidir qué esperamos de la fotografía y qué deseamos preservar. En ocasiones, representar como desenfoque el dinamismo de un niño o conservar una expresión que todavía se percibe aunque no esté perfectamente enfocada también constituye una función fundamental de la fotografía familiar.

Fotografía de いのたろー
Una vez dominadas las técnicas, poder elegir cómo fotografiar y qué incluir en la imagen permite mantener la serenidad y concentrarse en la toma, incluso cuando los niños o las mascotas no dejan de moverse.
Conviene conocer la diversidad de recursos expresivos disponibles para que la búsqueda de una fotografía perfecta no termine reprimiendo, por error, la espontaneidad que en realidad deseamos conservar.
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Una serie especial con colaboraciones de creadores de todo el mundo y con perspectivas muy diversas. A través de sus propias palabras, comparten lo que significan para ellos las cámaras y la fotografía, así como las historias que acompañan su proceso creativo, desde ángulos que el equipo editorial de cizucu no podría mostrar por sí solo.