«Quiero volverme hermoso como una rata de alcantarilla»
«Porque hay bellezas que no aparecen en las fotografías»
A veces recuerdo de pronto estas palabras de «Linda Linda», una canción de THE BLUE HEARTS, una banda japonesa de punk.
Por supuesto, creo que la «belleza que no aparece en las fotografías» que cantaba Hiroto no se refería tanto a una belleza que la tecnología fotográfica no puede capturar, sino a algo que no puede medirse únicamente por la belleza de la apariencia.
Aun así, cuando hago fotografías, este verso puede resonar con un significado ligeramente distinto.
Cuanto más fotografío, más siento que la atmósfera que tenía delante no queda registrada como imaginaba. Al convertirse en fotografía, algo parece diferente.
Esa frustración es algo que, si tomas fotografías, seguramente has sentido al menos una vez. Sin embargo, aunque la fotografía no pueda capturarla, la belleza que tenemos delante no cambia.
El deseo de conservar algo y, precisamente porque no podemos conservarlo, la sensación de observarlo con mayor profundidad. Creo que ambas cosas forman parte del tiempo que pasamos frente a la fotografía.
Lo que aparece en la fotografía y lo que no aparece.
Quiero detenerme a observar esas pequeñas bellezas que permanecen entre ambas cosas.
Desde el diario
En una fotografía no solo permanece lo que aparece; también queda un poco del aire que había en ese lugar y de una presencia que no pudo capturarse por completo.
El artículo destacado de esta ocasión trata sobre la textura que nace al escanear fotografías impresas. Al añadir la rugosidad del papel, las manchas de tinta y las huellas de la luz, la fotografía deja de ser un simple registro y se alza como una imagen con tacto.
Para recordar lo que no apareció, volvemos a mirar lo que sí quedó registrado. Elegimos este artículo por la perspectiva que comparte con el tema de este número.
Nota de Memory
Dentro de la comunidad de cizucu, este mes nos llamó la atención una fotografía de Stoneriver. Una imagen que detiene en un plano la imagen reflejada en una ventana. El paisaje reflejado en el cristal parece estar ahí, pero no se puede tocar. Sin embargo, al pasar por la cámara, esa imagen fugaz queda como fotografía y se transforma en algo que puede colocarse sobre una pared o un papel.
El fotógrafo Daido Moriyama dijo en una entrevista con «British News Digest» (2012): «No existe calidad sin cantidad». Si la cámara es una herramienta que recopila visualmente el mundo, en la fotografía también debería permanecer la viveza de las imágenes con las que se encuentra quien toma la fotografía. El paisaje fugaz reflejado en la ventana y el inconsciente del autor, que reacciona ante él, quizá sean también parte de esa recopilación.
La «belleza que no aparece en las fotografías» que cantaba Hiroto también se relaciona con nuestro impulso de pulsar el disparador aun frente a aquello que no puede capturarse por completo. Conservar lo que apareció para recordar lo que no apareció.
Tomar fotografías, pegarlas, volver a fotografiarlas. En esa repetición, quizá las imágenes adquieren poco a poco una textura propia.

La pregunta del mes
La pregunta del mes
«Porque hay bellezas que no aparecen en las fotografías»
A veces, el grito ronco de Hiroto se reproduce de pronto en mi cabeza.
Aun así, pulsamos el disparador con cierta vacilación. Aunque sabemos que no podemos encerrar tal cual la belleza que tenemos delante, quizá intentamos crear en la fotografía una oportunidad para recordarla después con el corazón.
Lo que aparece en una fotografía nunca lo es todo.
Pero, para recordar aquello que no apareció, la fotografía permanece silenciosamente.
El próximo mes volveremos a compartir pequeñas historias sobre lo que hay dentro de las fotografías y lo que existe fuera de ellas.
Equipo editorial de cizucu
Equipo editorial de cizucu

