MAGAZINE
MAGAZINE
MAGAZINE
MAGAZINE
By Doccano Daleca ·

Cover photo by Doccano Daleca
Quienes aman la fotografía nos cuentan la historia que comparten con su cámara. Esa compañera inseparable refleja la forma de ver la vida y los valores de cada persona. En esta entrega de Mi cámara y yo hablamos con Doccano Daleca, que utiliza un iPhone 12 Pro.
Todo empezó con una gerbera amarilla, la primera foto que hizo al estrenar su smartphone. Con el tiempo, la fotografía se convirtió en una forma de fijarse en las pequeñas rarezas cotidianas y transmitir sensaciones difíciles de expresar con palabras. Más que el equipo, importa dejarse conmover por lo que uno tiene delante. Recorremos su relación con ese compañero que siempre lleva a mano y hablamos de la imaginación y la empatía que pueden nacer de una foto.
Este smartphone de Apple salió al mercado en 2020. Incorpora tres cámaras de 12 MP (ultra gran angular, gran angular y teleobjetivo), modo Noche con el gran angular y el ultra gran angular, y modo Retrato para desenfocar el fondo. Su escáner LiDAR también permite hacer retratos en modo Noche. Con un dispositivo que siempre está a mano se pueden explorar muchas formas de fotografiar, desde escenas cotidianas hasta lugares con poca luz.
Hace cinco años tuve mi primer smartphone. Era el iPhone 12 Pro que sigo utilizando hoy.
La primera vez que abrí la cámara e hice una foto, me sorprendió lo bien que se veía. Las imágenes eran mucho mejores que las del móvil básico que usaba hasta entonces e incluso que las de la cámara digital que tenía.
No instalé aplicaciones como LINE o Instagram. Durante un tiempo me dediqué simplemente a jugar con la cámara. Por aquel entonces no sentía un interés especial por la fotografía, pero aun así fotografiaba una cosa tras otra, todo lo que se cruzaba ante mis ojos.
Foto de Doccano Daleca
Acumulé tantas fotos que acabé borrando casi todas las que hice en aquella época. Sin embargo, todavía conservo la primera: la de una gerbera amarilla.
Además del recuerdo de que fue mi primera foto, cada vez que vuelvo a mirarla pienso que quedó muy bonita.
Al principio fotografiaba de todo, pero al revisar las imágenes fui descubriendo poco a poco qué cosas llamaban realmente mi atención.
En realidad, las cámaras en sí no me interesan especialmente. En parte porque no puedo permitirme cámaras y objetivos caros, pero tampoco soy de obsesionarme con el equipo para conseguir una foto bonita ni de elegir un tema concreto y perseguirlo.
Una cámara con objetivos intercambiables ofrece posibilidades propias. Por su parte, el iPhone 12 Pro tiene varias cámaras y funciones como el modo Noche, que amplían las formas de disfrutar de la fotografía. Sobre todo, como siempre lo llevo encima, puedo sacarlo y disparar en cuanto algo me llama la atención. Más allá de las diferencias entre equipos, una foto cambia según dónde fijemos la mirada y cómo trabajemos la luz o la distancia. Creo que también se puede encontrar una forma de expresión propia con el dispositivo que tenemos más cerca.
¿Y qué fotografío? Cosas que me llaman la atención en el día a día.
Quizá me atraiga precisamente aquello que la mayoría pasaría por alto.
Foto de Doccano Daleca
“¿Cómo habrá acabado así...?”
“¿Por qué habrá algo así justo aquí...?”
Parece que mi mirada se dirige de forma natural hacia las cosas que despiertan ese tipo de preguntas. Si lo pienso, creo que es porque hacen que mi imaginación y mi empatía se pongan en marcha y ya no puedan parar.
Foto de Doccano Daleca
Me encuentro a menudo con esas cosas que despiertan mi curiosidad. A veces aparecen de pronto ante mis ojos.
Mientras trabajo no puedo estar sacando una cámara y un objetivo una y otra vez. Además, hay instantes que solo se pueden conservar si reaccionas al momento.
Con el iPhone, que siempre tengo a mano, puedo fotografiar enseguida aquello que capta mi atención. Creo que encaja muy bien con mi forma de hacer fotos.
Las palabras son una herramienta muy poderosa para comunicarnos. Aun así, hay cosas que no conseguimos transmitir por mucho que intentemos explicarlas.
Probablemente sea imposible comunicar por completo una emoción. Tampoco es que una foto pueda contarlo todo: la fotografía también es incompleta.
Pero puede servir para empezar a compartir aquello que no sabemos expresar con palabras.
Foto de Doccano Daleca
Cuando encuentro algo que quiero fotografiar, quizá la imagen consiga transmitir aunque sea una parte de la emoción que surge dentro de mí.
Aunque quien la vea la interprete de una forma completamente distinta, lo cierto es que esa foto le habrá llevado a intentar conectar con lo que estaba viendo.
Entre lo fotografiado, quien hace la foto y quien la mira se crea una especie de conversación hecha de sensaciones. La imaginación y la empatía circulan entre esas tres partes, y eso me hace muy feliz.
Foto de Doccano Daleca
Quizá a mí también me pase, pero siento que mucha gente no presta atención incluso en situaciones en las que no deberíamos mirar hacia otro lado.
Hay momentos en los que no intervenir puede ser una forma de consideración, así que no quiero condenar la indiferencia en sí. Pero apartar la mirada cuando no deberíamos hacerlo me parece otra cosa.
No voy a decir algo tan grandilocuente como que cambiaré el mundo con mis fotos. Seguramente sea muy difícil.
Aun así, si alguien mira una imagen y piensa por un instante que imaginar y sentir empatía por otra persona es importante, quizá esa pequeña toma de conciencia aporte un poco más de bondad al mundo.
Foto de Doccano Daleca
Una vez escuché a un guitarrista decir algo parecido a esto: “Mi guitarra expresa lo que yo no puedo expresar con palabras”.
Siempre pensé que me gustaría tener algo así. Quizá, desde el momento en que tuve mi primer smartphone, la fotografía empezó a ocupar ese lugar.
Foto de Doccano Daleca
Transmito lo que quiero decir combinando las fotos que hago con el smartphone y las palabras.
Hoy, el iPhone 12 Pro es para mí un compañero imprescindible.
Doccano Daleca
cizucu: Doccano Daleca
Instagram: @doccano.daleca
122 revistas
Una serie en la que distintos creadores comparten libremente cómo conocieron a su cámara favorita, los recuerdos que han creado con ella y aquellos momentos que nunca olvidarán. Desde las razones por las que la eligieron hasta lo que les hace seguir utilizándola, presentamos historias con las que cualquier amante de la fotografía podrá identificarse.








