Creadores apasionados por la fotografía comparten las historias que los unen a sus cámaras. En aquello que llamamos una «cámara predilecta» se reflejan distintas formas de entender la vida y diversos sistemas de valores. En esta entrega de la serie presentamos a 皆尺寺 悠史, usuario habitual de la Leica Q2 Monochrom.
Una cámara versátil asiste al fotógrafo y reduce la posibilidad de cometer errores. Sin embargo, al mismo tiempo, ¿cómo transforma su propia capacidad de mirar? 皆尺寺 悠史 explica que eligió deliberadamente una cámara tan restrictiva como la Leica Q2 Monochrom para volver a educar su mirada, más allá de la técnica.
Información básica sobre la Leica Q2 Monochrom
La Leica Q2 Monochrom es una cámara digital de objetivo integrado equipada con un sensor CMOS de formato completo y aproximadamente 47,3 megapíxeles efectivos, concebido exclusivamente para la fotografía en blanco y negro. Gracias a un sensor específico sin filtro de color, ofrece una elevada capacidad de resolución y una rica reproducción tonal, haciendo posible una representación monocromática de gran sutileza, inalcanzable mediante la captura en color.
La inquietud nacida de una dependencia cada vez mayor del equipo
Me apasiona la fotografía callejera. Me gusta tanto contemplarla como practicarla. Aunque el principal género que presento públicamente como obra propia es la «fotografía de seres vivos», la fotografía callejera sigue siendo uno de mis grandes intereses.
Para fotografiar seres vivos dependo en gran medida de las prestaciones del equipo. Cuanto más práctico y avanzado es, menor es la «frecuencia de los errores». Pero, al mismo tiempo, empecé a sentir cierta inquietud ante la posibilidad de que mi mirada se estuviera uniformando poco a poco.
Decir que «se consolida un lenguaje visual propio» quizá suene positivo. Sin embargo, comencé a preguntarme si esa influencia no acabaría extendiéndose incluso a las fotografías que tomo exclusivamente para mí. Esa idea empezó a rondarme cada vez más.
Fue entonces cuando descubrí la Leica Q2 Monochrom.

Fotografía de 皆尺寺 悠史
Por qué me atrajeron unas especificaciones tan radicales
Una focal fija de 28 mm sin posibilidad de intercambiar el objetivo y un sensor exclusivamente monocromático. Frente a las tendencias actuales, quizá parezcan unas especificaciones radicales. Aun así, esta cámara ejerció sobre mí una poderosa atracción.
La razón era sencilla: quería volver a practicar una fotografía capaz de captar la respiración de la calle. Quería enfrentarme al mundo en blanco y negro desde el instante mismo del encuentro, dialogar con la «luz» y dibujar mediante la «sombra». Deseaba experimentar de nuevo esos principios esenciales de la fotografía.
Fotografío principalmente animales y trabajo con un lenguaje visual basado en el blanco y negro. En algunas obras también he empleado el «color selectivo», conservando el color en una zona concreta. En lugar de eliminar todos los colores, mantenía deliberadamente una pequeña nota cromática para dirigir la mirada. Era un recurso expresivo al que había desarrollado un apego especial y que respondía a una intención personal.

Fotografía de 皆尺寺 悠史
Por otra parte, cada vez más personas que contemplaban mi obra me decían: «Tu blanco y negro ya posee suficiente fuerza por sí mismo». Agradecía esas palabras, aunque también me producían cierta frustración.
Al mismo tiempo, empezó a surgir en mí la idea de que quizá debía probar a renunciar por completo al color, de una manera consciente y rigurosa. La Leica Q2 Monochrom no es una cámara que convierta una fotografía en color a blanco y negro después de realizar la toma.

Fotografía de 皆尺寺 悠史
Desde el instante de la toma, el mundo aparece en blanco y negro. En cuanto miras por el visor electrónico, la información cromática ya ha desaparecido: solo permanecen la luz y la sombra, las texturas, las formas y las gradaciones tonales. La magnitud de esta experiencia superó con creces mis expectativas.
Normalmente busco un motivo, pienso la composición y organizo el fondo. También considero qué colores conservar y cuáles atenuar. Sin embargo, cuando llevo conmigo la Leica Q2 Monochrom, lo primero que empiezo a buscar es la luz.
Hacia una mirada sensible a la luz y la sombra
¿Dónde incide la luz? ¿Dónde se hunde la sombra? ¿Hasta dónde permanece el blanco y hasta dónde habla el negro? Aunque recorra un mismo lugar, aquello que se revela ante mí va cambiando gradualmente.
Dejo de reaccionar al color y empiezo a responder a la presencia de la luz. No es una mera cuestión de calidad de imagen o especificaciones técnicas, sino una experiencia capaz de transformar la mirada misma del fotógrafo.

Fotografía de 皆尺寺 悠史
El entorno impuesto por una focal fija de 28 mm también supuso un gran estímulo. Al principio sufrí para adaptarme a un ángulo de visión desconocido y, para ser sincero, hubo muchas situaciones en las que pensé: «Si al menos fuera un 100 mm» o «Si fuera un 50 mm».
Pero un día comprendí algo de repente: quizá la propia idea de «si fuera de tantos milímetros» era precisamente lo que estaba fijando y limitando mi campo visual. En lugar de pensar en aquello que no podía fotografiar con un 28 mm, debía comenzar por intentarlo con esa focal. A partir de ahí, quería descubrir lo que solo podía fotografiarse con un 28 mm. Empecé a sentirlo así.
Precisamente porque no puedo acercarme, observo también el entorno.
Precisamente porque no puedo aislar un fragmento, pienso en la distancia.
Precisamente porque no hay color, busco la luz.
Había muchas experiencias que únicamente podían vivirse con un 28 mm y un sensor monocromático.
La libertad que abren las limitaciones
Para mí, la Leica Q2 Monochrom no es una «cámara capaz de fotografiarlo todo». Al contrario, es una cámara que deja muy claro aquello que no puede hacer. Precisamente por eso, siento que pone a prueba la intención de quien fotografía.
Un equipo versátil amplía las posibilidades de la práctica fotográfica. En cambio, un equipo restrictivo nos obliga a preguntarnos de nuevo qué queremos mirar.

Fotografía de 皆尺寺 悠史
Aprender a mirar el mundo en blanco y negro
Para mí, la Leica Q2 Monochrom es una cámara marcada por las restricciones. El tiempo que paso caminando con ella se asemeja a un entrenamiento de los fundamentos de mi práctica fotográfica.
Mirar la luz sin depender del color.
Mirar el espacio vacío sin depender de la cantidad de información.
Mirar no aquello que aparece representado, sino la presencia que habita el lugar.

Fotografía de 皆尺寺 悠史
Para mí, la Leica Q2 Monochrom es tanto una cámara para fotografiar en blanco y negro como una cámara para mirar el mundo en blanco y negro.
Al renunciar al color, hay cosas que empiezan a revelarse.
Al aceptar las limitaciones, a veces se alcanza la libertad.
Es una cámara que me enseña serenamente esa sensación, levemente contradictoria.

皆尺寺 悠史
Fotógrafo que, además de ejercer la práctica clínica como cirujano, desarrolla una investigación visual en torno a los animales articulada desde el blanco y negro.
Su obra explora las imágenes que permanecen en la interioridad del espectador, tomando como ejes la «presencia» y la «respiración» que emergen al despojar la imagen de color.
cizucu: @syakurou_photo
Instagram: @syakurou_photo

