Cuando capturas un atardecer o una escena cotidiana, la tecnología en tus manos fue desarrollada originalmente para la exploración espacial. Actualmente, el "sensor CMOS de píxeles activos (APS)", corazón de smartphones y cámaras sin espejo, se fabrica a razón de unos 7.000 millones de unidades al año. Esta tecnología, conocida como "cámara en un chip", nació a principios de los años 90 en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la .
En 1992, el Dr. Eric Fossum recibió de la la misión de "miniaturizar las cámaras para viajes interplanetarios". En ese entonces, los sensores CCD dominaban la fotografía digital, pero su alto consumo energético y su voluminosidad suponían un reto importante en el entorno espacial, donde los recursos son limitados.

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El avance de 1992: una invención que resolvió el problema del ruido
La innovación del Dr. Fossum consistió en aplicar la tecnología de "transferencia de carga dentro del píxel mediante muestreo doble correlacionado", utilizada en los CCD, a la tecnología CMOS. En aquel entonces, los sensores CMOS eran conocidos por su alto nivel de ruido, pero al medir la luz dos veces y restar la diferencia, esta desventaja se redujo drásticamente.
Así nació el sensor de píxeles activos, que aportó tres ventajas decisivas para la NASA:
- Eficiencia energética: Funciona con mucho menos consumo que los CCD.
- Resistencia a la radiación: Diseñado para soportar la intensa radiación del espacio.
- Miniaturización: Todo el sistema se integra en un solo chip, logrando velocidad y compacidad.
Al principio, la fue cautelosa en adoptar esta tecnología, pero el Dr. Fossum estaba convencido: "Esto será útil no solo en el espacio, sino también en la Tierra". Tras aplicaciones en la "cápsula endoscópica" médica y sensores automotrices, finalmente encontró su killer app en los teléfonos móviles.
Evolución para la búsqueda de vida extraterrestre
En 2026, la tecnología desarrollada por la sigue evolucionando. El equipo de investigación del Instituto Tecnológico de Rochester (RIT) trabaja en el desarrollo del "CMOS de sensor de fotón único (SPSCMOS)". Este sensor, capaz de detectar y discriminar la cantidad individual de fotones, es considerado esencial para futuras misiones como el .

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Enfriando el sensor hasta 250K, se logra suprimir la "corriente oscura" a un nivel extremo, llegando a un solo electrón en 30 minutos. Solo con esta precisión es posible detectar "biofirmas" —señales de vida como oxígeno o metano— en la atmósfera de exoplanetas distantes.
Reconocimiento a una revolución tecnológica
En reconocimiento al enorme impacto de esta invención en el mundo, el Dr. Eric Fossum recibió el Premio Charles Stark Draper en 2026. El desafío que comenzó para captar los confines del universo se ha convertido en la herramienta más cotidiana que conecta nuestras vidas, acercándonos cada vez más a responder la pregunta universal: "¿Estamos solos en el universo?".

