Al realizar fotografía o vídeo, es común encontrarse con problemas como «la escena parecía natural, pero la imagen resultó azulada», «aparecen bandas en los vídeos de interiores» o «al hacer paneos, la imagen parpadea de forma extraña». Muchas de estas anomalías no se deben a diferencias de equipo, sino a una comprensión insuficiente de la naturaleza de la fuente de luz y del funcionamiento de la cámara.
En los entornos de producción actuales, la proliferación de la iluminación LED ha convertido la dominante de color y el banding en cuestiones cotidianas para cualquier creador.
Si se desea estabilizar la calidad de las obras, es fundamental perfeccionar no solo las técnicas de edición, sino también la toma de decisiones y la precisión de los ajustes antes de disparar. En este artículo, sistematizamos conocimientos prácticos para controlar el color y la luz en fotografía y vídeo.

Photo by カルロン
La dominante de color se controla en la toma, no se corrige después
La dominante de color surge por desajustes en el balance de blancos o por la mezcla de diferentes fuentes de luz. El ojo humano compensa de forma natural, pero la cámara registra la luz tal cual, por lo que las imágenes pueden resultar artificiales al revisarlas.
La clave está en no confiar únicamente en el modo automático, sino alternar entre preajustes y balance de blancos personalizado según la situación. Además, unificar las fuentes de luz tanto como sea posible aporta una gran estabilidad cromática.
Precaución con el banding en vídeo bajo iluminación LED
Las bandas horizontales y el parpadeo en vídeo se producen cuando la frecuencia de parpadeo de la iluminación LED no coincide con el tiempo de lectura de la cámara. Como referencia, se recomienda ajustar la velocidad de obturación a 1/50 para 24p, 1/60 para 30p y 1/120 para 60p.

Photo by はくらく
No obstante, con LEDs regulados, pueden aparecer bandas incluso con estos ajustes. En tal caso, es eficaz aumentar la intensidad de la luz al máximo o reducir ligeramente la velocidad de obturación. Es importante comprender que el banding no depende solo de la configuración de la cámara, sino también de las características de la iluminación.
El revelado RAW mejora la precisión del resultado final
Aunque se optimicen los ajustes en la toma, no siempre es posible evitar por completo la dominante de color o las variaciones cromáticas. Aquí es donde el disparo en RAW resulta especialmente valioso. El formato RAW permite ajustar posteriormente el balance de blancos, la temperatura de color, HSL y otros parámetros con gran flexibilidad.

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Especialmente en programas como o , es posible realizar ajustes selectivos no solo sobre el conjunto de la imagen, sino también sobre gamas cromáticas específicas, lo que facilita alcanzar una mayor precisión en el resultado final. Es fundamental concebir la toma y el revelado como partes de un mismo proceso expresivo, no como etapas separadas.
Más importante que la configuración: los criterios de decisión
En interiores, conviene identificar el tipo de fuente de luz; en vídeo, comprobar si la iluminación es regulable; en retratos, priorizar la reproducción natural del tono de piel. Contar con estos criterios facilita la toma de decisiones en el set. Más que buscar valores teóricos perfectos, lo esencial es elegir los ajustes que mejor eviten problemas en cada situación, lo que finalmente eleva la calidad de la obra.

