Este año cumplo 30 años y aún no he logrado decidir cuál es mi distancia focal favorita. Quizá sea porque pertenezco a una generación para la que los objetivos zoom han sido siempre la norma, y por eso no puedo limitarme a una sola focal fija.
Recientemente, recibí un comentario en redes sociales de un fotógrafo veterano. Según él, a medida que envejecía, fue dejando de lado los angulares y empezó a preferir los teleobjetivos. No dio más explicaciones, así que no puedo saber exactamente su motivación, pero percibo en sus palabras la sabiduría de quien domina la fotografía.
Lo que merece ser encuadrado
Con un objetivo gran angular, es posible capturar todo lo que se ve, e incluso más allá. No hay riesgo de dejar fuera elementos importantes, y con las cámaras de alta resolución actuales, es sencillo recortar la imagen después si se desea.
Por el contrario, al fotografiar con un teleobjetivo, no hay vuelta atrás: en el momento del disparo, es necesario seleccionar cuidadosamente qué incluir y qué dejar fuera del encuadre.

Foto por uhe
Si has estado usando cámaras desde joven, la edad puede considerarse también experiencia.
A medida que se acumulan los años y la experiencia, quizá se vuelve más claro qué merece ser encuadrado, y por eso se opta con mayor naturalidad por el teleobjetivo.
Convivir con la disminución de la agudeza visual
Otra explicación, quizá más simple, es el cambio físico que conlleva el paso del tiempo. Aunque depende de cada persona, en general la agudeza visual disminuye con la edad. A todos nos llega el día en que el visor, que antes se veía nítido, comienza a perder definición.
De hecho, al usar un gran angular, a veces cuesta distinguir los detalles del motivo, y es necesario acercarse para observarlos antes de volver a alejarse y disparar. Esa pequeña complicación puede ser la razón por la que apetece más utilizar un teleobjetivo.

Foto por masa
La pérdida de agudeza visual es algo inevitable. Adaptar el equipo a los cambios del propio cuerpo es, en sí mismo, una muestra de la sofisticación de los creadores experimentados.
Aceptar el cambio
No puedo saber con certeza qué pensaba realmente aquel fotógrafo veterano, pero reflexionando sobre el tema, me doy cuenta de que quienes usamos cámaras nos adaptamos a ellas a lo largo del tiempo, atravesando diferentes etapas.
La fotografía es una afición que puede disfrutarse durante toda la vida, madurando y perfeccionándose con el paso de los años, sin que el envejecimiento sea un obstáculo, sino más bien un proceso de enriquecimiento.

Foto por masa
En la vida, atravesamos numerosos cambios: eventos vitales, transformaciones físicas, evolución del pensamiento... Que cambien nuestras preferencias con la edad es, en cierto modo, natural.
Sea cual sea el cambio, lo importante es poder afirmar con orgullo cuál es el ángulo de visión que más nos gusta en el presente.

