cizucu organiza el photo poster project en diferentes partes del mundo. Solo con subir tus fotografías a cizucu, puedes participar en la exposición de fotopósters y conectar con fotógrafos de todo el mundo que aún no conoces.
En esta ocasión, conversamos con Hank, uno de los creadores que participó en el photo poster project.
¡Por favor, preséntate!
Mi nombre es 施博瀚 (Hank). Soy un creador freelance que se mueve entre Taiwán y Japón, centrando mi práctica en la fotografía y la escritura.
En los últimos años, me he dedicado principalmente a documentar eventos artísticos y culturales, así como a capturar la vida urbana, la sociedad a través de la fotografía documental y los relatos de viaje. Paralelamente, escribo sobre las personas y las historias que encuentro en mis viajes.
Para mí, la fotografía no es simplemente una “obra”. Es una herramienta esencial para escuchar el mundo y, al mismo tiempo, atender a mi propio interior.
Ya sea en un alojamiento en la región nevada, en un festival de arte al que regreso tras mucho tiempo, o en un rincón de una competencia, siempre busco registrar con honestidad la temperatura y la respiración que existieron en ese instante. Valoro la autenticidad y aspiro a crear expresiones que, desde lo real, puedan sorprender sutilmente al espectador.
¿Qué te motivó a participar?
La motivación surgió cuando un colega que estudiaba en Japón participó en una convocatoria y fue seleccionado. Posteriormente, fue entrevistado por el equipo y, al leer ese artículo, por primera vez sentí que “una sola fotografía puede ser observada con atención y recibida cuidadosamente por muchas personas”.
Después supe que el photo poster project se realizaría por primera vez en Taiwán. Además, no importaba si eras profesional ni el equipo que utilizaras; solo debías llevar “una fotografía que quisieras compartir”.
El hecho de que fuera la primera edición también influyó, pero para alguien como yo, que utiliza la fotografía como uno de sus principales medios de expresión, era el formato ideal. Sentí que el proyecto hablaba directamente a cada participante: “No te preocupes demasiado por el resultado de tu fotografía. Está bien tal como es”.

Hasta ahora había participado en varias exposiciones colectivas tanto en Taiwán como en Japón, pero nunca había presentado una sola obra y, además, subido al escenario para contar la historia detrás de ella. Consideré que sería una excelente oportunidad para mirar de nuevo mi fotografía y, al mismo tiempo, redescubrirme. Así, decidí participar de manera muy natural.
¿Cómo fue la experiencia de participar?
Lo que más me sorprendió al participar fue que el ambiente en el espacio expositivo no era tanto el de una “exposición fotográfica”, sino más bien el de un encuentro apacible y cálido. No se trataba de comparar quién era mejor, sino que cada participante escuchaba atentamente la pregunta de “¿por qué esta imagen?”

Ver mi fotografía impresa en gran formato y colgada en la pared fue como confiar un fragmento entero de mi pasado al espacio expositivo. Aunque pensaba que iba a mostrar una obra, en realidad sentí que, por primera vez, ofrecía un recuerdo muy personal ante desconocidos.

Creadoras y creadores de Taiwán, Japón y otros contextos se reunieron frente a las fotografías y compartieron palabras. Aunque no todos hablábamos el mismo idioma, el sentimiento de “mirar atrás por última vez antes de partir” que transmitía la imagen se compartía de manera natural.
Esa sensación de “ser comprendido” fue invaluable para mí, que suelo trabajar lejos de casa y no soy especialmente hábil expresando emociones con palabras.
¿Por qué elegiste esa imagen en particular?
Esta fotografía muestra mi habitación en el dormitorio masculino de Echigo-Yuzawa. Ese día era mi último día de trabajo allí. Me levanté poco después de las cinco de la mañana, me preparé y, al empezar a empacar, me di cuenta de que nunca había fotografiado esa habitación de manera adecuada.

Era la única habitación individual del dormitorio y la única con escritorio. Sobre el escritorio se apilaban actas de reuniones, propuestas, cuadernos, libretas y cargadores de equipo. Por la ventana ya asomaba la luz de la mañana en la región nevada.
Coloqué la cámara en el trípode, no encendí la luz y disparé el obturador con luz natural. No quise ordenar ni preparar nada, solo dejar constancia de “la imagen más auténtica justo antes de marcharme”.
“¡Gracias por todo! ¡Hasta siempre!”
No soy bueno en las despedidas, así que dejé una nota y salí del dormitorio en silencio. Procurando no hacer ruido, salí y me alejé caminando de aquel pequeño pueblo.
Esta fotografía se ha convertido en la imagen que siempre revisito al recordar ese tiempo. Me trae a la memoria las madrugadas quitando nieve con mis compañeros, las cenas alrededor de la estufa y los incontables planes que nacieron en el dormitorio.
Para mí, esta fotografía es como la última carta que escribí a aquellos días en la región nevada. Por eso, si tuviera que compartir una imagen para mirar atrás desde Taipéi, sin dudarlo elegiría esta.
Para quienes dudan en participar en el photo poster project
Si tienes una fotografía que sientes que encierra una historia, pero aún no puedes poner en palabras, o una imagen que permanece guardada en tu ordenador porque no has encontrado el espacio adecuado para mostrarla, te animo a participar al menos una vez.
Este no es un espacio de competencia, ni necesitas preparar un portafolio impecable. Solo necesitas esa imagen que permanece en tu corazón y que recuerdas de vez en cuando.

En el photo poster project, las fotografías se imprimen cuidadosamente y se exhiben en la pared. Y tú puedes estar junto a tu imagen y, con calma, compartir los recuerdos de ese momento con los demás.
Al mismo tiempo, escucharás a personas de contextos muy distintos contar la historia de “una imagen”, “una experiencia” o “un recuerdo”.
Quizá no nos falten fotografías, sino espacios donde podamos decir con tranquilidad: “Esto es lo que realmente valoro”.
Si ahora sientes alguna duda respecto a la fotografía o a tu día a día, creo que este es un punto de partida muy apacible.


