PENTAX K-3 Mark III
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En un parque o bosque oscuro, una pequeña fuente de luz que se mueve despacio ante el objetivo deja aparecer una estela que el ojo no alcanza a ver en ese instante. La velocidad, la dirección, el color y la distancia respecto a la cámara cambian la expresión de las líneas que quedan suspendidas en el aire. Cuando aún se distinguen un poco la hierba y las sombras de los árboles, la imagen guarda algo más que luz: también el silencio del lugar y la profundidad de la noche.
